"Estar despierto en las noches mas cansadas del invierno de la vida.
Llover mentiras sobre en lago de la amistad iluminado por el arco iris de los sueños.
Entonar melodías de tristeza en el colchón de contrabajos de la sinfonía de la vida.
Susurrar conocidos versos en místicas lenguas a su oído, acariciando la fría y aterciopelada piel de la soledad.
Contemplar el deslizar de las manecillas del reloj de la aventura, apresurando los últimos instantes de pensamiento bajo el cálido techo de protección soñado.
Centellas de realidad que atraviesan la habitación fugazmente y que son toda la guía posible para esta vida."
Todas estas y mas apasionantes sensaciones, pasiones y emociones en la obra de tu vida en el teatro del mundo.
martes, 23 de octubre de 2012
lunes, 1 de octubre de 2012
Jardines de pensamiento
Corría desilusionada por los campos de amapolas que rodean
la pequeña casita de campo en mitad de la nada en la que había pasado los últimos
18 años de su vida, dejando tras de
si rastros de su ondeante cabello dorado. Como huyendo de las fieras del oscuro
bosque que desde el infinito retorno sus ancestros le habían enseñado a temer,
tanto de día como en pesadillas, subió las escalerillas de madera de arce recién
pintadas de blanco por su abuela, que probablemente se encontraría en el patio
trasero tomando su habitual bebida de limón mientras contemplaba la puesta de
sol. Pero aquel día había sido tan apabullante que cayó en un profundo sueño,
del que ni siquiera el golpe con el que su nieta abrió la puerta de la entrada
principal la despertó. No era a las cosas del bosque a las que tenía miedo,
sino a las de su interior.
Tras el portazo y cuando no hacía más de un instante
que había atravesado la puerta, la pobre muchacha quedo parada en seco,
suspendida en el aire una centésima de segundo, el tiempo equivalente al de una
orquesta para dar la última nota de una gran sinfonía. Y tras ese bello
instante de grandeza en el que sus preciosos ojos azul cobalto pudieron
contemplar las luces de hadas de que se reflejaban a través de la vidriera de
cristal de la sala, mostrando el gran baile de seres mágicos que hay en cada
momento de la existencia y que muy pocos ven, derrumbase la muchacha inconsciente
en el inexpugnable abismo que se había formado de pronto ante ella, y únicamente
dejo tras de si el rastro de las lagrimas derramadas durante su relativamente
corta existencia y sus puros ropajes, que por muy castos que hayan permanecido,
nunca podrían atravesar la barrera que separa el mundo del universo de la fantasía
y de los sueños.
En la linde del bosque, una pálida sombra enmudeció al
escuchar, con su agudo oído, la imperceptible exhalación de vida que había emanado
de la chica en aquel instante. De modo, que tras tales acontecimientos, optó
por correr, huir y desaparecer del mundo. Cual rayo partió a la luz de aquel sonriente
cielo nocturno, símbolo de maldad e injusticia que el universo anti paralelo de
la felicidad y la armonía ejerce sobre las desdichadas vidas de los habitantes
de la aldea del desamparo.
Tenaz, fugaz, clavando sus patas en la tierra por
fracciones de segundo se dirigía al lugar más sagrado de su hábitat que conocía,
el
lago de las animas enclaustradas. A pesar de este peculiar nombre, por
el cual los mortales no eran muy propicios a acercarse a las aguas de esta
fuente de conocimiento, aquel lago era un santuario. La mayoría de entes que
habitaban aquellas tierras desconocían, o pretendían desconocer su cometido en
aquel inhóspito lugar, dirigiendo sus vidas, al tedio, a la rutina, al basto hastío
que produce sentarse a mirar una caja en la que representan ideales sobre lo
que ellos jamás lucharían por alcanzar.
Llego al claro que se abría frente a las aguas, y
saludo a la luna como sus antepasados habrían hecho en tan marcada ocasión,
porque no todos los días se forja una estrella, una estrella de valor,
honestidad, inocencia, una estrella muy brillante, más brillante que el mismísimo
mercurio, que el sol de los inmortales. La luna, centro especial de la comunicación
del individuo con el yo y que tantas reflexiones a estrafalarias horas había provocado
a los bohemios pensadores que se habían dejado caer en aquel Infierno, y a los
que las criaturas mágicas debían rescatar de aquel mar de incultura.
Las semicorcheas se apretujaban en el compás del
momento para contemplar el ritual que el fauno debía ofrecer a los astros para
que estos iluminaran con su sonrisa el punto exacto del alma de la muchacha,
ahora en el limbo de la vida y lo que no es vida. Y es que lo que es distinto a
la vida, es no vida, obviamente, pero no muerte. La muerte solo existe para los
pobres mortales que se empeñan en que su paso por la tierra, la huella marcada
que todos dejamos al nacer, quede tapada por las cenizas del tiempo. Los sueños
soñados de aquellas mentes menos despiertas quedaran congelados en el aire
espacial para que el suave impulso del vals del tiempo los arrastre a las
cascadas del límite de la existencia y finalmente se pierdan.
Posándose sobre los nenúfares del lago como si de
una pluma se tratase avanzo hasta el centro de la laguna, acercándose lentamente
a la rosa del centro. Una rosa, flotante, del mismo color que el de los ojos de
la muchacha, cuya figura se veía resaltada por las plateadas aguas de la noche
sobre las que descansaba. Apoyada en una especie de cántaro que flotaba en el
agua, rebosaba una energía, que atraía con su silencioso canto a todas las
bellas criaturas del bosque, que como en procesión, habían rodeado la laguna y habían
dejado al fauno en mitad del estanque bajo la atenta mirada del cielo.
Con sus afiladas y desgarradoras manos, el fauno
tomo la rosa con una delicadeza extrema, y la rodeo con uno de los rubios
largos y lacios cabellos , que la joven había dejado en un arbusto mientras escapaba
de aquella batalla consigo misma en el interior de la espesura de la memoria. Al
contacto, comenzó a liberarse la fragancia de las musas, inspiradora para
cualquiera, y la rosa se elevo lentamente al canto de las hadas de la vidriera
de cristal, hasta perderse en la oscuridad de la noche, dejando solo visible,
el profundo destello que al contacto emitía el dorado cabello. Al final se posó en la inmensidad del cielo, y allí reposo durante la eternidad, para contemplación
de todas aquellas almas necesitadas de un poco de inspiración en el infierno
humano en el que se plantean vivir muchos día a día.
viernes, 21 de septiembre de 2012
It's a hard life.
Derramaba sonrisas en una cascada de brillantes y acorazados sentimientos. Sentimientos encerrados en aquella caja de metal, forjada tras el paso del tiempo por los oscuros seres de la soledad, que remachaban una pieza mas fuerte que la anterior a cada día que pasaba.
Recogía lagrimas en su canasto como si de flores para su abuela se tratasen, regurgitando el miedo, la aprensión, la locura, en forma de colores y valientes sinfonías.
Se derrumbaba poco a poco, de pies a cabeza, dejando el botón de OFF de su cerebro en ultimo lugar.
Pero si todo aquello que hacia lo hacia por las personas que queria, no tenia ningun problema en vivir asi, aunque fuese por un corto periodo de tiempo...
"La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes."
lunes, 20 de agosto de 2012
Rêves de Lumière
Aquella noche en principio poco prometedora viajaba escandalosamente rápido a la cumbre de la motivación. A pesar de la tormenta que se acercaba al oscuro y solitario paseo que bordeaba el río, la sonrisa de su cara era inborrable. Ni las deidades de la noche podrian provocar algo tan espantoso que la hiciese desaparecer.
Relámpago. Aquel atardecer habia sido magnífico, y mientras hablaban, la luna habia hecho su aparición por detras de los edificios, obra del poderio y prepotencia humanos. El indomable viento del pueblo arrastro hasta sus oídos el sonido de las campanadas de media noche. Era una de esas calurosas noches de verano en las que los sueños viajaban a su antojo eligiendo las mentes mas despiertas para posarse e ingeniar nuevas obras de arte, nuevos relatos, nuevas invenciones que facilitasen la vida a la especie dominante de aquel planeta escondido en lo mas recóndito del universo.
Trueno. Caminando de lado a lado del paseo, como llevaba haciendo desde que la melodía del telefono había interrumpido su meditación, podría pasar horas hablando con aquellos seres únicos que designaba con la palabra "amigos". Lo increíblemente reconfortante que podían ser esas llamadas en tiempos de incertidumbre emocional hacían que volviese a tener fe en la capacidad del ser humano para resolver misterios inmateriales.
Rayo. El viento comenzó a tejer la dulce y relajante melodía del susurro de los árboles. El canto de los grillos adormecía sus pensamientos y guiaba sus pasos al compás del mismo. En solitario. Como siempre. Era una buena forma de abstraerse del gran teatro del mundo. Si, teatro, porque al fin y al cabo que es el mundo sino un gran escenario donde cada actor-persona interpreta su papel lo mejor que puede antes de que el apuntador le indique la puerta de salida.
Luna. Si no fuera por la belleza de esa gran obra de teatro llamada vida, muchos optarían por abandonar el papel y quitarse la máscara bajo la cual su verdadera identidad queda oculta, al menos a priori, pues el arte de conocer a una persona verdadera por dentro consiste en activar los resortes que permiten apartar esa falsa cortina de humo y dejan a la vista el alma desnuda de ese ínfimo habitante de la historia del universo.
Oscuridad. Pero la mascara no es en absoluto fácil de arrancar, y la dureza con la que nos suele tratar el director de obra de la vida, hace que muchos otros opten por una opción mucho mas utópica, perfecta, pero, en realidad, menos real, dependiendo, claro está, de que consideremos la verdadera realidad.
Sueños. Por supuesto hablo de los soñadores. Esa gente que parece caminar despistada por todas partes, que solo presta atención a las curiosidades y que incluso, elabora teorías sobre múltiples indagaciones que solo los extravagantes se atreverían a formular. Esos seres que dejan que su loco interior tome las riendas de la obra y acabe con todo indicio de pragmatismo en sus mentes. Esos fantásticos seres que desafían las leyes de la ciencia constantemente. Esos geniales seres que con su grandilocuencia son capaces de ocultar el mar de dudas sobre la existencia en el que navegan al amparo de sus bohemias y en ocasiones tergiversadas mentes.
Luz. El entresijo de luces y sombras que componen la realidad es un ejemplo del entramado neuronal incrustado en los cráneos de todo ser humano. Cuenta la leyenda que cuando una neurona pasa de una zona de sombra a otra de luz en el caos encefálico, una nueva idea ilumina la mente humana, que si esta suficientemente despierta, analizará e intentará resolver para encontrar solución a un nuevo misterio de la vida.
Dudas. Océanos. Amor. Inseguridad. Caos. Reflexión.
Todos los elementos que conforman nuestro alrededor parecen estar cada día mas interconectados y tener más significado. Pero es inevitable preguntarse si no estaremos viviendo un sueño. Un sueño eterno, y que nuestra existencia no sea ni siquiera una mota de polvo, ni siquiera la sombra de esa mota de polvo. Que no seamos nada. Lo cual no significa que los sentimientos no puedan ser reales para nosotros. Si sentir amor, odio, injusticia, aversión, placer o desconfianza es producto de la irrealidad, del sueño, permitidme que me convierta en un permanente soñador. Porque si vivir en mi mundo, es vivir en un sueño, también podría argumentar que vivir en el mundo real es otro sueño aun peor.
Y prefiero cumplir los sueños propios que los sueños de este mundo malversado por el dinero, la codicia, el egoísmo y la malos propósitos, que provienen de detractores de los sueños. La importancia de estos sueños es tal que la perdida de estas fantasías provoca efectos desastrosos sobre el afectado, desangrando su alma soñadora y simpatía natural, que queda enfrentada al mundo natural. Mas no temáis, pues aquestos daños pueden ser reparados por el poderoso poder de la magia soñadora, que reside en aquellos que creen de todo corazón en el poder de la imaginación, de los sueños y de la música. Ese poder es llamado "amor al alma".
"Cuando nuestros sueños se han cumplido es cuando comprendemos la riqueza de nuestra imaginación y la pobreza de la realidad." Ninon de Lenclos, Cortesana francesa.
"¡Qué poco cuesta construir castillos en el aire y qué cara es su destrucción!" Fraçois Mauriac, Escritor francés
martes, 7 de agosto de 2012
Episteme.
El agudo pitido y el humo que provenían de la chimenea de piedra indicaban que su té ya estaba listo. Atabiado con su ropa mas oscura, bebió el té a prisa, evitando quemarse las heridas de la comisura de los labios, y sin fregar la pequeña y frágil taza cogió su larga gabardina negra y marchó apurado, dejando la pequeña estufa de carbón encendida. Las campanadas del reloj de la alta y esbelta torre de la catedral daban las 6. Los repiques no sonaban alegres como el canto de los pájaros, sino que tenían un sonido quedo y mustio, el suficiente como para avisar a los viandantes de que otra hora más pasaba en aquel valle de lágrimas. A pesar de la hora, la ciudad parecía sumida ya en las sombras de la noche. Aquel suntuoso edificio, diseñado por genios de la arquitectura en tiempos en los que la fe en la humanidad se erigía en la alta pirámide del racionalismo recién nacida, era el epicentro de la tragedia. Un triste funeral acongojaba a las cientos de familias de los mineros fallecidos en el fusilamiento. Ya era el cuarto gran fusilamiento de la ciudad en los pocos meses de guerra, que había dejado demasiados sueños y corazones rotos en aquel frío invierno.
Clavados en afiladas estacas, los sentimientos habían sido asesinados uno a uno, delante de todos, y varias veces. Los sentimientos en personas habían sido condenados con cadena perpetua ,y el amor con la muerte. Solo se premiaba el placer. Los jóvenes habían sido obligados a desaprender las palabras libertad, amor, sentir, ciencia, abrazos, querer, derechos, investigar, saber, conocimiento... Y habían sido obligados a aprender otras muchas como deber, obligaciones, ejercito, militares, patria, lealtad, fidelidad....
La nueva dictadura impuesta tras la publica ejecución del anterior alcalde, promotor de la cultura y el bienestar, había sumido al pueblo en la miseria. Pero no solo en la miseria material, sino cultural, social e ideológica, lo que es aun mas triste.Se había decretado el cierre de escuelas, bibliotecas, la universidad había sido demolida, miles de libros, grabaciones y filmes quemados en la plaza, las murallas se habían reconstruido y las armas eran el nuevo dios al que debería adorar la sociedad. Planetarios, salas de conferencias, patios culturales, auditorios, el conservatorio, y los diversos teatros eran ahora polvorines y armerías custodiadas por militares. Los ilustrados que se habían resistido a abandonar su vida habían sido fusilados al instante, ante los ojos de cualquiera que pasase por aquel desgraciado lugar, al tiempo que se alegaba la salvación de la nación con aquellos fatidicos actos.
Caminaba presuroso por las resbaladizas y tenebrosas calles, esquivando a los agentes y militares a toda costa, una ardua tarea, porque estaban por casi todas partes. Milagrosamente llegó sano y salvo al local clandestino, aunque impregnado en sudor por el subidón de adrenalina.
El local era pequeño, estaba húmedo y la única fuente de luz eran las diversas velas dispersas por la habitación. El único mobiliario eran una grandes estanterías abarrotadas de libros como si hubiesen sido apilados a toda prisa, y una gran mesa redonda con unos pintorescos personajes que estaban sentados al rededor de ella. Ancianos y jóvenes, altos y bajos, delgados y gordos, para entrar en aquel lugar solo había un requisito: defender la cultura y la educación por encima de todo. Algunos aun conservaban en el rostro el reflejo de la peligrosa huida hacia aquel nefasto exilio interior. Algunos tenían moratones, huesos rotos y heridas que un medico debería examinar con urgencia, pero la causa que estaban defendiendo paliaba todos los dolores. Todos sabían que un pueblo sin cultura es un pueblo manejable.
A pesar de todas las atrocidades cometidas por los salvajes soldados del ejercito de la decadencia y de todos los lugares destruidos por aquellos insensatos habían conseguido salvar unos pocos resquicios que escondían en siete locales de ese tipo repartidos por toda la ciudad. Estaban claramente en desventaja, pero sabían que jugaban con una gran carta, y es que lo que pretendían arrebatarles, sus conocimientos, sus derechos, su cultura, no era algo solo material, recogido en libros o en instrumentos, sino que la esencia de todo aquello residía en las personas, y gracias a los azares del destino, no todo el mundo en aquella sociedad había abandonado esa esencia a su suerte.
Llegados al punto en que una parte importante de la sociedad no valora la cultura ni el conocimiento de ningún tipo, ni musical, ni literario, ni artístico, ni científica, ni incluso religioso, parece el momento de plantearse qué es lo que falla en la educación de esos pobres desdichados, que no saben que es el placer de escuchar una canción preciosa por primera vez, de leer una novela fantástica, de descubrir cosas acerca del mundo que nos rodea, de descubrir nuevas formas de plantearse la existencia, de explorar para descubrir los horizontes del conocimiento humano.
Esos pobres infelices, que comparten mas cosas con los animales que con el pensamiento humano, se verán superados por todos los motivos anteriores, que ellos, orgullosos de su ignorancia, se niegan a experimentar y optará por utilizar su única alianza, la fuerza. Pero la fuerza solo diezma, no destruye el conocimiento. Y si acaban con todos aquellos que valoran cualquier atisbo de cultura mediante las armas, sus diosas, construirán el mundo más pobre que jamás podría existir. Pues un pueblo sin cultura esta vacío y su existencia carece sentido. Y una cultura basada en la ignorancia, no es cultura, pues la cultura requiere conocimiento. Si nos vemos destruidos por este espantoso modo de vida, creo que podemos afirmar por fin, que la esencia humana ha perecido a lo largo de la historia.
" Todo sistema guarda en sí mismo el germen de la autodestrucción." Karl Marx
lunes, 30 de julio de 2012
Dreaming is difficult
Corría como alma que lleva el viento por las destartaladas calles de sus sueños. Huía presa del pánico de todo aquello que su interior le había ocultado, o no. Quizás fue él el que cegado por la afamada duda dejo que sus dedos perfumados con mentira le vendasen los ojos con las cintas de la hipocresía.
El ocaso daba paso a las sombras que lo destruyen todo a su paso, consumiendo todo rastro de alegría, paz o amor. Dejando todo mustio, seco, árido, tan solo los afilados y negros escombros de lo que antes era el gran castillo de la esperanza. Su mejor sueño se había convertido en su peor pesadilla. Emprendió la gran aventura con ilusión y alegría soñando constantemente bajo la atenta mirada de los dioses, que riéndose de su pobre ignorancia al conocer el fatum, lo sumieron en la burbuja de cristal de bohemia que rodea a los soñadores.
Correr podría ser una opción si estuviese escapando de aquel inhóspito mundo infernal, lleno de animas en pena, pero no servía de nada, porque de quien trataba de escapar era de si mismo. Todo su universo de terror no era mas que una fantasmagórica representación de su interior. Dividir su corazón había resultado ser el mayor error de su vida y los intentos por reunificarlo había sido en vano. Los gritos, llantos, llamaradas de sentimientos que surgieron aquella fatídica noche de verano habían sido algo más que un sueño.
La nostalgia sufrida los meses anteriores fue remediada por aquella explosión nocturna, como fuegos artificiales, fugaz, ya que luego se desvaneció de nuevo sin dejar rastro... Otra vez la había perdido. No estaba preparado. Su capacidad para formar ilusiones en un momento era lo que más odiaba. Y ya que no podía vivir con los pies en el suelo, decidió vivir dando volteretas.
Abrió los ojos y se dispuso a abandonar los sueños para siempre. Un noctambulo en toda regla. Con dudas infinitas. Bailando al son de la música del averno y la mentira, pues pensó que esa sería la solución a sus problemas. No sabía que estaba cometiendo el mayor error que podía hacer. Dejar de soñar no era la opción, no luchar por los sueños jamás ha sido una opción, sino que es una derrota. Pues la imaginación permite volar distancias increíbles y nos transporta junto a quien queramos. porque como él a veces soñaba, nadie había soñado con ella.
Luz y oscuridad se funden en batalla, y la disputa por su corazón, recién abierta y aun con el aroma de la inocencia, parecía ser eterna.
viernes, 13 de julio de 2012
Capitulo 2: Sueños
(Retroceso temporal)
La sabana blanca colgada de aquella cuerda atada a ninguna parte volvía a arder en los sueños de la anciana. El fuego la impregnaba como si esta fuese inflamable, pero la sabana no se consumía en absoluto, sino que seguía con cada matiz de pureza allí colgada. Parecía magia, pero aquella situación solo podría haber sido provocada por la magia oscura, de modo que, incitada por su sabia experiencia, la anciana se apresuro a escapar de aquel lugar. Corría por la calle, presta a pesar de su edad, huía de un inminente peligro que acechaba en algún rincón de su universo, que en aquel momento ella creía real. De pronto todo comenzó a arder y las calles se convirtieron en un horno capaz de asar viva a la pobre mujer, que viró bruscamente de dirección para salir de aquel infierno, pero al doblar una esquina para alcanzar la calle que conducía a la calle de salida de la aldea, resbaló y callo al suelo. Notaba el liquido caliente que brotaba de su rodilla, y las inmensas punzadas de dolor que sentía en el codo indicaban que probablemente este se hubiese roto a causa de la caída. En aquel momento, la anciana, apunto de desfallecer, se percató que el calor desaparecía. Es mas, la temperatura descendía precipitadamente hasta alcanzar los gélidos valores del invierno de Siberia. La oscuridad lo invadió todo y las afiladas y congeladas garras de la muerte apresaron ala anciana llevándosela con ella hasta el mundo de los no muertos. Silencio.
Una vez más, el sueño despertó a la anciana entre fríos sudores y alaridos sordos debido a su antigua garganta. A pesar de ello, su hija acudió rápidamente a la habitación ataviada con su vieja bata azul descosida por el paso de los años para comprobar que era aquello que desvelaba a su madre. Entro en la habitación y encontró a su madre acurrucada en una esquina de la cama. Entro y con precaución se acercó a ella y trató de consolarla entre sollozos.
- ¿Otra vez ese sueño, madre?
- Cada vez se hace más fuerte, ocurrirá pronto hija...
- Descanse madre. Mañana debemos hacer muchas tareas.
- Ten cuidado
- Descuide, seré precavida. Se alejó en dirección a la puerta cuando su madre la volvió a llamar.
- Mary, cierra tu ventana, los malos espíritus que rondan por mis sueños podrían entrar en esta casa y maldecirnos...
- Lo haré en seguida madre, usted descanse. Y se alejo con pasos sordos para no molestar a los demás habitantes de la casa. Se acostó de nuevo en la cama que había en su pequeña alcoba y de nuevo se sumió en el mundo de los sueños olvidándose por completo de la advertencia de su madre. Una vez mas creyó que la voz de los ancianos es inútil.
Aquella mañana de diciembre el sol hizo su aparición por el lugar esperado en el momento esperado. Un día más comenzaba en la aldea. Los panaderos abrían las ventanas dejando escapar el tierno olor a pan recién hecho que atraería a los primeros clientes de la mañana. Los pescadores, que habían salido cuando aun era de noche a la mar, regresaban con un grandioso botín de marisco. Había sido un buen día de faena en aquellas aguas a veces tranquilas y otras veces tempestuosas como la ira de los antiguos titanes. Los pastores aprestaban a sus rebaños por el sendero que conducía hacia los pastos de las montañas y los carros de los comerciantes comenzaban a partir en dirección a la ciudad. Era dia de mercado, el dia en el que los pequeños artesanos, ganaderos y agricultores de las aldeas que rodeaban la ciudad en la que se encontraba la mansión del Duque, marchaban hasta ella para vender sus productos a las gentes que habitan aquel lugar. La comarca era pequeña, y se organizaba entorno a la ciudad, en la que se encontraba la mansión del Duque.
La familia de Mary tenia una pequeña tienda de arreglos de costura, en la que ademas vendían los vestidos que ellas mismas confeccionaban y telas, algunas caseras y otras compradas a otros comerciantes. gracias a los pocos ingresos que les producía el negocio podían mantener a la familia, y conseguir algo que llevarse a la boca antes de irse a dormir. Robert, el cabeza de familia, era un astuto cazador desprestigiado en casi toda la comarca por la envidia del resto de cazadores. Su pericia con las armas lo habían convertido desde los dieciocho años en el mejor cazador de la zona, pero su talento fue desechado por la sociedad y tuvo que resignarse a cazar si que lo viesen, escondiéndose, para proporcionar algo de alimento de alimento a su familia y no sentirse tan solo como en sus noches de taberna. Debido a su marginación, Robert cayó en unos graves problemas de alcoholismo que casi terminan con su vida en unas cuantas ocasiones, pero tras conocer a Mary, sus problemas de adicción a la bebida disminuyeron notablemente, aunque en su rostro y su apariencia siempre quedará el rastro de aquel joven borracho. Sus marcadas ojeras contrastaban con sus ojos verdes como esmeraldas. Había dejado crecer su pelo y una frondosa barba color negro azabache, bajo los que se vislumbraban los restos de una época de esplendor en que aquel cuerpo había sido de un apuesto joven con un gran corazón.
Mary, cuya figura ya estaba algo desgastada por los años, también conservaba el reflejo de una belleza pasada que al parecer había sido insuperable. Sus rubios cabellos con alguna u otra cana estaban ahora recogidos en un mustio moño, pero antaño habían estado sueltos al viento brillando incluso mas que el mismísimo sol, que se reflejaba en sus ojos azules como el cielo, que parecía despejarse a su paso. Sus afiladas facciones reflejaban la seriedad en su rostro, debido a una vida dificil, pero tambien eran capaces de rebelar una ternura maternal que pocas madres consiguen transmitir a sus hijos. Provenía de una humilde familia de la aldea y para ayudar en su hogar, al ser la mayor de sus hermanos, se vio obligada a dejar la escuela a los 13 años y a trabajar en diversos lugares, uno de ellos la taberna, lugar en el que conoció a Robert cuando ella ya tenia 17 años. Era una mujer muy precavida y que confiaba muy poco en los demás. El único en quien confiaba plenamente era su marido.
Robert y Mary tenían dos hijos, Clarie y Ron de 16 y 12 años respectivamente. En cuanto a Clarie se podría decir que es el vivo reflejo de la juventud de su madre, solo que con los ojos de su padre, verdes relucientes junto con la rubia cabellera de su madre. Colaboraba ayudando a su madre con el comercio de costura en todo lo que podía y tras años de practica había conseguido una portentosa habilidad con la aguja, a pesar de poder compaginar los estudios con su vida de costurera. Ron era un joven algo bajito para su edad, con el oscuro pelo que provenía de su padre y los ojos de su madre. Le encantaba curiosear todo lo que podía y más y había heredado el corazón de su padre. A pesar de su pequeña edad le encantaba ayudar en todo lo podía y había heredado ademas el carácter soñador e imaginativo que los antepasados de la familia poseían y cuyos restos habían ido a parar a la anciana de la casa, la madre de Mary, Angela.
Aquel día, Mary y Clarie se dirijieron a la ciudad ayudados por Ron, que ese día no tenia escuela, para vender sus trajes y telas a los habitantes de aquel lugar. Tras la larga hora de viaje en su pequeño carro, llegaron al corazón de la ciudad y se encontraron con mucho más revuelo del habitual. Un agente de seguridad estaba dando unos avisos de especial importancia, y toda la plaza escuchaba con atención.
To Be Continued...
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