jueves, 28 de marzo de 2013
domingo, 17 de marzo de 2013
Esencia de océano.

Las ilusiones, con sentimientos, son de cristal. Finas, transparentes, azuladas, bellas, esbeltas, delicadas, resplandecientes, a la par que afiladas, puntiagudas, peligrosas, punzantes, letales. Cuando se destruyen entre mis dedos dejan un rastro rojizo. Ese rojo, es el rojo de la realidad. La manta de las verdades está llena de manchas rojas, debajo de las cuales se esconden historias, duras, frías, asesinas, que no respetan la veda de los sueños. Los deseos aderezan las capas de la imaginación con dosis de fantasía. Y mientras yo estudiando unas Ciencias que lo miden todo... Podría parecer ironía si no fuese porque la magia es ciencia que el hombre desconoce y porque para ser un buen científico hay que tener una imaginación digna de un buen compositor.
A lo mejor debería de emborracharme de mentiras y empezar a fumar las hojas del árbol de la pasión, disfrutando a cada bocado de sus frutos, de la explosión de emociones mientras brota la sangre del interior, aún caliente.
Vampiro de sentimientos es un concepto poco valorado, pero creo que no estaría mal unirse a ellos. Poder probar la carne, inhalar los excitantes olores de la pasión brotando de las raíces de la magia mientras destruyes otro arbusto del jardín de amapolas petulantes del sueño, y luego levantarte relamiendo la pócima mágica y afrodisíaca de los labios mientras te diriges a por la próxima presa no tiene que estar nada mal.
Quiero arrancarme estas cadenas que me sujetan a la cama, quiero volver a aquella noche de verano, quiero saltar, ser un niño y un gran bailarín. Quiero volar de nuevo, sin que la luna me atrape en este cielo oscuro. Quiero sentir el viento de mi madre tierra, quiero abrazar y besar a todo lo bello que me rodea. Quiero perderme en laberintos de cristal aguamarina, y poder atravesarlos con valor, retando a la muerte.
Pero, sobretodo, quiero que las palabras que salen de esta pantalla no se esfumen, porque así como duelen y arrancan sonrisas, quiero que se cumplan y sean nuevas manchas en ese manto de realidad que algún dia me acompañará en mi viaje hacia el final.
lunes, 18 de febrero de 2013
Rayos de penumbra
"No se que te aflige y es eso lo que me
perturba." Es en el tiempo en el que las voces son de algodón
de azúcar y todo se mantiene flotando con la armonía del vals de los
grandes salones de baile de antaño, cuando en verdad somos invencibles. No hay
nada que nos haga descender de la nube, llena de gas amor, y de las
embriagadoras esencias de fantasía, que se cuela por todos los poros de la piel
templada y tersa, iluminada por los rayos de un sol infinito.
Pero el calor de
la euforia va derritiendo lentamente esa nube, mientras la lujuria se relame
sus labios, impregnados de sabor de sangre dulce, que brota lentamente de sus
labios. Las trazas de la escarpada tierra se entrecruzan con las escamas moradas
y plateadas del dragón que dirige los sueños. El pequeño niño,
que vivía feliz en sus cuentos nota que algo esta empezando
a cambiar. Antes todo era mágico, ideal, perfecto, genial, espectacular,
asombroso y cada vuelta de la esquina en las calles del conocimientos atraía nuevos
amigos e ilusiones disfrazadas de preciosas joyas.
Sin embargo, las
ideas fueron apartándose con expresión triste, las
sorpresas abandonaron la fabrica de sueños sin avisar, para no regresar jamás,
mientras los momentos felices compraban todos los candados que sus nuevas
y efímeras manos podían acarrear para poder tapiar
el baúl de los sentimientos. Peor que una casa de espejos llena de espejismos.Todos fueron esfumándose poco
a poco, y transformándose en humo y un extraño adictivo polvo blanco,
como la nieve que cubre el valle en invierno. El valle es un lugar bonito, pero
esta nieve no es como la del valle.
Un frío intenso
lo cubrió todo de repente con los nubarrones que trae el invierno, y el pequeño corre a resguardarse, a ocultarse en las sombras hasta que pase la tormenta.
Mamá solía decir que a veces solo hay que esperar a que se arreglen
las cosas. Aquello no lo consoló demasiado, pero luego esbozó
una tímida sonrisa al recordar lo que venía después: "Las
personas son peores, con eso si que no tienes receta alguna. Son peores que
flamear bien el pastel de manzana de la abuela."
Lo bueno era que
sabía que los dioses no habían enviado aquello, bueno, al menos no
los suyos. No, Zeus y su séquito jamás le harían tan cosa. Pero no era vital
buscar culpables o responsables de aquella situación, no tenia sentido echar la culpa a quien fuese, deidad o humanidad. Simplemente se
limitó a tratar de superarla. Hay que seguir hacia adelante. Y muchas veces una
sonrisa ilumina más que todos los falsos cumplidos del universo.
Mientras, la
ninfa de cristal lo contemplaba todo desde su reluciente burbuja, asombrada por
la fuerza de aquella pequeña criatura. Todos los sacrificios habían valido la
pena. La fuerza no había perecido en el proceso.
A su juicio,
aquello debería de bastar para calmar la tormenta en poco tiempo, pero no se
puede razonar con la madre naturaleza y en ella reside la voluntad de cuanto
tiempo atormentar a este ser. Solo quedó otorgarle las finas, frescas y verdes
hojas de la esperanza para hacer más ameno su viaje hasta la playa.
domingo, 17 de febrero de 2013
Eclosión cerebral
Pienso, que he escuchado demasiado el traqueteo de las vías cuando llega el tren a la estación.
Pienso, que aun no es demasiado tarde para subirse a ningún tren.
Pienso, que cuando el cielo es azul en una ciudad tan gris es hora de cambiar.
Pienso, que los sueños no se romperán jamás, sino que son ocultos por las sabanas de las nuevas ilusiones.
Pienso, que cuando el corazón da vuelcos es por algo, y hay que desviar el vuelo del ave fénix sobre el que monta nuestro niño interior hacia el nuevo sol que acaba de nacer.
Pienso, que parar el tiempo no es otra cosa que un meridiano de felicidad.
Pienso, que las teorías pesimistas del mundo hacen daño, pero sigo fiel a mi dramatismo.
Pienso, que más vale tarde que nunca, y que es bueno escribir esos mensajes que una vez quisiste escribir, aunque sea con palabras arrugadas por el tiempo.
Pienso, que la gente tiene sus razones para hacer lo que hace, pero a veces no estaría de más explicar esas razones.
Pienso, que una disculpa muy sentida, puede ser mucho más valiosa que un Te Quiero sin sentimiento.
Pienso, que el mar es lo más grande que puede entrar en los deseos de un hombre.
Pienso, que bajar el telón no sirve de nada, pero que las pausas ayudan al publico a reflexionar sobre la obra.
Pienso, analizo, concluyo, repienso, añoro, deseo, convenzo, comienzo, retrocedo, repienso y me obceco.
Pienso, que aun no es demasiado tarde para subirse a ningún tren.
Pienso, que cuando el cielo es azul en una ciudad tan gris es hora de cambiar.
Pienso, que los sueños no se romperán jamás, sino que son ocultos por las sabanas de las nuevas ilusiones.
Pienso, que cuando el corazón da vuelcos es por algo, y hay que desviar el vuelo del ave fénix sobre el que monta nuestro niño interior hacia el nuevo sol que acaba de nacer.
Pienso, que parar el tiempo no es otra cosa que un meridiano de felicidad.
Pienso, que las teorías pesimistas del mundo hacen daño, pero sigo fiel a mi dramatismo.
Pienso, que más vale tarde que nunca, y que es bueno escribir esos mensajes que una vez quisiste escribir, aunque sea con palabras arrugadas por el tiempo.
Pienso, que la gente tiene sus razones para hacer lo que hace, pero a veces no estaría de más explicar esas razones.
Pienso, que una disculpa muy sentida, puede ser mucho más valiosa que un Te Quiero sin sentimiento.
Pienso, que el mar es lo más grande que puede entrar en los deseos de un hombre.
Pienso, que bajar el telón no sirve de nada, pero que las pausas ayudan al publico a reflexionar sobre la obra.
Pienso, analizo, concluyo, repienso, añoro, deseo, convenzo, comienzo, retrocedo, repienso y me obceco.
lunes, 11 de febrero de 2013
Sol Mayor
Esta noche me vuelve a tocar vestir lagrimas. Que aburrido. La misma rutina que todas las ultimas noches desde que mi pianista interior se empeña en tocar la sonata de la soledad extrema. Por muy poco virtuoso que sea se empeña en seguir practicando, pero no se da cuenta del daño que me hace. Quisiera poder dormir pensando en otras cosas, en lo que voy a hacer mañana, en la gente que me va a dedicar una sonrisa más cuando llegue a clase con mi cara larga de los martes, en las caricias del gato por mis pies al levantarme y sus maullidos de "Hazme Caso!". Pero no importa, al final, Morfeo pasa por mi lado y me aferro como puedo a los sueños como antes, lo que pasa es que ahora son escalofriantes, pequeño detalle que me obliga a poner cara de preocupación por la mañana. Y aunque parezca una contradicción me refugio más que de costumbre en la música, evitando todas las melodías que infieran en recuerdos taciturnos de soñadores noctámbulos. Al fin y al cabo es la que tiene la respuesta para casi todo con sus piano en situaciones delicadas, andante cuando hay que continuar hacia adelante, forte cuando es necesario hacerse oír por encima del tumulto, y por supuesto el allegro con spirito.
Parece que la ciudad de la lluvia (si hijos, en Bilbao no para de llover) no hace sino aumentar la fase paranoia sin fin. Por lo menos queda el trasiego de gente que se empeña en disimular y en evaporar los problemas con ajetreadas rutinas, olvidando como se pensaba o que teclas había que pulsar para tocar Sol Mayor. Solo se una cosa, mientras no haya Sol Mayor dentro, no saldrá el sol.
lunes, 4 de febrero de 2013
"Caer no significa no volver a levantarse."
Últimamente,
hay mucho falso genio que se pasea por ahí dándoselas de sabio y
ofreciendo la panacea para estos años duros que,
por casualidad espacio-temporal estamos viviendo. Los genios, no se
consideran genios hasta que la presión que los demás ejercen sobre
ellos es tal que se autoconvencen a sí mismos de que tienen que serlo.
Y en ese momento, es cuando empieza el brutal descenso hacia la decadencia.
Muchos genios pretenden averiguar cuanto esté a su alcance siguiendo
las pesquisas del rastro de las innumerables explosiones
de imaginación que parieron el mundo hace ya algún tiempo.
Pero algunos genios, precisamente por sus genuinos pensamientos, acaban
malogrados. Montan sus conjeturas oscuras y atrevidas suposiciones,
construyendo falsos puentes hacia planetas circulares hechos de mentiras. Y
cuan bello es idealizar la realidad y vivir en la mentira. Las infamias son
unos atuendos muy adecuados para disfrazar letras que componen las palabras de
los poemas, semillas de sentimientos.
Pero cuando esos puentes degeneran en castillos de sueños, hechos de
cristal y de marfil reflejando la luz del risueño sol del destino, la
sobrecarga es inevitable. Y es entonces cuando se pega el tijeretazo
de fantasía y los grandiosos falsos adornos se desploman, clavándose en
el suelo de la realidad, quebratándose en diez mil
pedazos, afilados como cuchillas, que hacen mucho daño cuando
aterrizan todas a la vez: palabras. Duras dosis de realidad que se apelmazan en
la superficie y hacen florecer las conclusiones que intentaron sortear los
benditos puentes. Fracaso absoluto. No funciona.
Como las costuras
de una vieja prenda, se desgarran los hilos que sujetan realidad y fantasía, y
el genio se desploma, y con las manos heridas y las piernas ensangrentadas,
tiene que aprender a levantarse de nuevo. Las lagrimas que se derraman
por su rostro desprendiéndose y regando el
suelo, harán que broten las flores de la esperanza con
alentadores perfumes que palien el dolor de la tremenda caída, y
abriendo poco a poco la senda cubierta de verde vida. Y cuesta, pero si la
magia del genuino mago del pensamiento lo alzó tan alto, es de buena fe creer
que conseguirá nuevas fuerzas para levantarse y emprender el nuevo camino por
la ruta de la realidad, evitando los senderos ascendentes hacia los espejos de
realidad que aparentan resistir cualquier adversidad y se desmoronan con el
soplo del tiempo y las turbulencias de los experimentos de laboratorio.
No está de más tener fe en uno mismo, pero a
veces un exceso de confianza en las afirmaciones propias trae consigo la
afamada hipocresía que parece que el gobierno intenta monopolizar con sus
escándalos y mentiras. Así, que contraste opiniones, viaje sin descanso, y
respire mucho aire fresco, pero amarre bien sus buenos pensamientos amigo, pues
algún día pueden sacarle de un apuro.
viernes, 25 de enero de 2013
Ecos nocturnos
El
susurro nocturno y grave del coro de los arboles del bosque mágico
resonaba entre los ululantes sonidos del viento. Las
hojas, cadáveres inertes del frío del otoño, se arremolinaban dejando
resonar el eco de sus crujidos en la oscuridad de la noche.
Los murciélagos del dolor, ocultos en sus nidos, analizan despacio,
con sus brillantes ojos, el suelo cubierto en busca de su desayuno. Los
gruesos copos de nieve se deslizaban suavemente atravesando el cortante y
gélido aire nocturno. Las hojas verde escarlata del bosque, cubiertas por
cristal helado, reflejaban los destellos de los rayos de la luna, como una gran
perla en la inmensidad de la noche.
Los sentimientos, congelados en la
noche, formaron estalactitas de lagrimas, que penden de la punta de las
delicadas ramas de los arboles del deseo, ahora inertes y grises. Tiemblan
mientras escuchan el réquiem de la magia.
Una gota, se desliza suavemente por
el extremo de una rama, arrastrada por las manos del viento, cae al vacío de la
noche. Se desprende suave, como la caricia de un minino, como el primer rasgado
del silencio, seguido de las demás notas que lo llenan de color.
La vida, es un croma gris que nos
ha tocado decorar, y con mayor o menor destreza, cada uno tiene que saber dónde
colocar las guirnaldas de alegría y las bolas de tristeza. Porque hay
partes claras y oscuras, pero no todo es blanco o negro, y la solución casi
siempre se esconde entre los grises.
Las robustas raíces de
los árboles emergen del corazón de la tierra, arrancando de
cuajo los trazos del suelo cubierto de derrotas. Son las fibras
del corazón de la madre tierra, que sigue bombeando energía a
sus seres que invaden la naturaleza.
Es un paisaje
de reflexión de pensamiento, de locura decadente, de sueño de
vigilia, de embriaguez fantasiosa. Es el pequeño refugio en el que
arrastro el baúl de incredulidades y malicia, la capa de timidez
sonrojada y mi sombrero de pajaritos azules que me protege de los meteoritos de
realidad.
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